Escrito por Gonzalo el 15 de Enero de 2010
Hoy he tenido que realizar un ingreso en caja en una oficina del BBVA. Había una cola bastante considerable y, justo delante mío, una anciana de edad bastante avanzada aguantaba estoicamente la espera.
Cuando por fin llega su turno, la buena mujer avanza hacia la cajera y dice que quiere donar cincuenta euros para las víctimas del terremoto de Haiti. Respuesta de la displicente cajera: “A mi no me han comunicado ningún número de cuenta para ESO”. Naturalmente, la pobre mujer se fue por dónde había venido.
Sepa usted señora cajera de la sucursal del BBVA de Maldonado esquina a General Pardiñas en Madrid, que en su entidad hay no menos de 8 organizaciones con cuentas abiertas para esta emergencia y que su obligación profesional es informarse para dar un buen servicio al usuario y facilitar que se recaude un dinero vital para salvar vidas.
Y este es un mensaje para los responsables del Banco: cuando sucede una catástrofe que estremece al mundo, con decenas o cientos de miles de muertos, no sirve de nada presumir de acción social ni de Responsabilidad Social Corporativa, ni de “adelante” ni de mandangas si ustedes permiten que una sola persona con buen corazón se tenga que meter los cincuenta (o diez o cinco) euros que quería donar, de nuevo en su bolsillo.
Sólo hay una buena noticia en todo esto. Han tenido la mala suerte de que yo, un modesto bloguero, lo presenciara y ahora este bloguero va hacer todo lo posible para que todo el mundo se entere del cuidado que prestan a las cosas verdaderamente importantes.
C’est la Vie.